450. EL MIEDO A PERDERLO TODO
Ariel, con el miedo aún oprimiéndole el pecho, no soltaba a Camelia. Ella, tras el momento de pura adrenalina en el que había reaccionado por instinto, casi se desplomó en el despacho. Ariel, Nadia y Ricardo la rodeaban, alarmados. No comprendían cómo Lucrecia, acompañada por dos hombres más, había logrado burlar la seguridad de la empresa. De pronto, Camelia sintió un fuerte retortijón en el estóm