Mundo ficciónIniciar sesiónReutilio frunció el ceño y la miró, imperturbable, con una media sonrisa cargada de ironía.
—¿Y yo qué tengo que ver con eso? —respondió con aparente calma, pero con un dejo de desprecio en el tono. —¡Esos embriones Mailén dijo que eran de Ariel! El trato era claro: tú debías lograr que traicionara a Marcia, luego le dirías que tenías un hijo suyo y, asunto arreglado.






