Mundo de ficçãoIniciar sessãoCamelia respondió con una sonrisa despreocupada. Desde que llegaron se sentía muy segura y libre en la hacienda de su padre.
—Quiero estirarme un poco, además, ustedes mismos me dicen que no tengo resistencia y que debería caminar más. Entonces, ¿en qué quedamos? —respondió con picardía. Luego añadió, divertida—. Israel envía los caballos de regreso. Nosotros caminaremos. Hoy






