Mundo ficciónIniciar sesiónNo había tiempo para discutir, y Camelia lo sabía. Logró recuperar un poco de aire. Los disparos no cesaban derribando los animales y el helicóptero, lejos de retirarse, giraba en el aire buscando el mejor ángulo para desplegar su amenaza. Sin embargo, la llegada de los perros comenzó a inclinar la balanza. Unos impedían que el ganado se dispersara mientras otros atacaban a los extraños que les disparaban tanto a ellos como a las reses.







