Mundo ficciónIniciar sesiónCamelia se quedó en silencio, con un nudo en la garganta. Era verdad todo lo que le decía su abuela; ella, que adora más que a nada a sus hijos. ¿Cómo había sido capaz de hacerles eso? Había hecho sufrir a sus pequeños. Incluso su guardia de seguridad, Ernesto, le llamó la atención. Era evidente que todos se habían dado cuenta, menos ella. En ese momento, la llegada de Ariel las interrumpió.
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