Ariel Rhys no sabe si se está enamorando y en estos momentos tampoco le interesa la respuesta a esa pregunta al sentir cómo Camelia acaricia su pecho con unos labios tan suaves que le provocan escalofríos por todo el cuerpo.
—¿Lo estoy haciendo bien, señor?— pregunta ella con una mezcla de inocencia y coquetería que hace que Ariel sonría cálidamente, permitiéndose disfrutar plenamente de ese momento.
—Perfectamente— contestó, acariciando con ternura el hermoso rostro de la joven, ahora teñido de