Mundo ficciónIniciar sesiónCamelia negó estar todavía en ese punto. Ariel y ella se amaban con locura, pero no podía evitar que el asunto comenzara a preocuparla; temía que desembocara en eso o que su esposo buscara otra mujer para complacer sus deseos.
—Sé lo que te digo, Lía, eso es un serio problema que tienen que enfrentar —dijo Nadia con seriedad—. ¿Siguen con las terapias?—Sí, una vez al mes vamos los dos —se detuvo,






