332. LAS PESADILLAS
Ariel la estrecha con fuerza, y eso es lo peor y más difícil de superar. Porque las heridas sanan, las marcas en el cuerpo desaparecen, pero esas pesadillas que él todavía padece permanecen por tiempo indefinido.
—Sé que es terrible, lo viví, y a veces todavía tengo esas pesadillas. Todo estará bien, cariño, ya lo verás —habla sin dejar de abrazarla fuertemente contra su pecho—. Pero está muerto, amor. ¡Jamás te volverá a tocar! ¡Jamás!
—¿Alguna vez terminan? ¿Dejaré de soñar con ese momento de