Mundo ficciónIniciar sesiónLa desesperación dio paso a una claridad repentina. Ariel se incorporó lentamente, secándose las lágrimas con el dorso de la mano. No podía permitirse colapsar, no cuando Camelia lo necesitaba más que nunca. Sacó su teléfono y marcó el número que llamaba en situaciones como estas.
—Félix... ¿dime qué hacer, hermano? Cami..., Cami no deja que la toque y está sangrando —las palabra






