Mundo ficciónIniciar sesiónEl senador Camilo y Ariel miran al doctor como si lo que acababa de decir, en lugar de palabras, hubieran sido puñales que se le clavaran en el corazón.
—¡Maldición! ¿Cómo esos inútiles que les pusiste de guardias pudieron hacerle caso y dejarla sola? ¡Eso quiere decir que a mi pequeña, ese desgraciado, por su culpa…! —increpa Camilo a Ariel, al tiempo que da un puñetazo contra el buró. &






