277. PROMESAS
Camelia se acerca a su abuela, que al verla sonríe feliz. La invita a sentarse a su lado mientras le pide a una joven que sirva la merienda. Ella lo hace acompañada de una gran bandeja de frutas.
—Come uvas y sandías, son muy refrescantes —le indica con cariño—. Creo que tu hermana no se siente bien.
—¿Sigue con malestar de estómago? Iré a verla en un rato, iba a dormir —respondió mientras disfrutaba de las frutas—. Abuela, vamos a regresar a la ciudad, viviremos como quieres con mis suegro