276. HECHOS INCREÍBLES
Sofía miró a su esposo fijamente, temerosa de que hubiese tenido una recaída, pero la mirada limpia, sincera y llena de amor que le devolvió Ismael hizo que riera aliviada.
—Ja, ja, ja…, ¿qué locuras dices? ¿Cómo te va a exigir algo el bebé? —Ríe con sus manos encima de las de su esposo, que están depositadas en su vientre.
—Amor, ¿no viste anoche? —preguntó Ismael con seriedad—. Él sintió que me estaba ahogando, quería irme lejos de ustedes. ¿Y qué fue lo que hizo? Tenía toda una batalla é