275. LA EXTRAÑA VISITA
Camelia y Ariel, ajenos a todo lo demás, se abrazan felices, todavía acostados en el césped. Luego corren rumbo a la playa, quitándose sus ropas, quedando en trajes de baño, y se introducen felices en el mar. Juegan entre ellos hasta volver a estrecharse y besarse con pasión.
—Oye, Cami, ¿no crees que deberíamos decidir qué vamos a hacer? —Ariel la sostenía por la cintura mientras ella estaba a horcajadas en su cadera. Lo miró sin entender a qué se refería. —¿Vamos a vivir por fin con mis pad