Mundo ficciónIniciar sesiónMaría Graciela se estremeció visiblemente al rememorar la masacre en la clínica. Relató cómo había convencido a las otras mujeres de mantener sus embarazos, prometiéndoles el pago acordado. Su posición como empleada del doctor le había otorgado la credibilidad necesaria.
—Durante todo el embarazo, nos encontrábamos en la consulta del ginecólogo y yo les proporcionaba dinero para subsistir —continu&oa






