Mundo ficciónIniciar sesiónMaría Graciela baja la mirada hacia su vestido raído, intentando alisarlo con manos temblorosas. Sus mejillas se tiñen de un rojo intenso mientras confiesa:
—Hoy me colé por el parqueo, que alguien lo había dejado abierto y era de mañana. Tomé un elevador que me trajo directo a este piso. —Hace una pausa mientras sus ojos se llenan de lágrimas nuevamente—. Perdón, señor Marlon, no podía salir m






