Mundo ficciónIniciar sesiónMailen asintió, volviendo a mirar hacia la entrada de las celdas. La puerta continuaba cerrada, por lo que siguió hablando con tranquilidad.
—Sí, lo hicieron. La caja fuerte estaba atestada de dinero y joyas valiosas —continúa contando—. No sé cómo, el caso es que la señora Lirio les dio permiso a casi todos los trabajadores ese día; creo que fueron a una fiesta. Su esposo no estaba, se había ido en el helic






