224. LA CONFESIÓN DE MAILEN
Manuel golpeó la pared con furia, recordando el pasado. Debido a la desconfianza de Nadia, él no intentó acercarse más a ellas. Sin embargo, continuó detrás de Camelia, que no se percataba de nada; incluso subía a cada rato cuando sabía que Nadia salía y ella dormía, para mirarla y fotografiarla. Camelia dormía tan profundamente que hasta se había acostado a su lado en la cama y no se había despertado.
Muchas veces planeó raptarla, pero debía preparar bien el lugar. Se compró un apartamento en