Mundo ficciónIniciar sesiónPedro levantó los hombros, restándole importancia a ese hecho. Estaba convencido de que no lo reconocerían. La mujer yacía en el suelo, y la casa estaba muy oscura. Además, nadie sabía quiénes eran en realidad. Nunca los encontrarían. Pagarían todo, y asunto arreglado. Su mamá no se enteraría de nada; si lo hacía, sería capaz de nunca poner la fábrica a su nombre. Además, tenían un







