Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl señor Rhys, que había estado observando la escena en silencio, se adelanta y toma las manos de Camelia con cariño. Del mismo modo, separa el velo que cubre su rostro y le limpia las lágrimas con su pañuelo.
—¿En serio piensas que permitiría que mi familia te hiciera una burla semejante? —le pregunta con seriedad y continúa—. No, hija, ¡jamás! Soy un hombre de honor y te doy mi palabra de que Ariel,






