Él
Llamo a la puerta del despacho no sin antes deshacerme del pesado abrigo que llevaba. Theodore mi indica que pase y abro la puerta al instante, puedo sentir el olor del puro que está fumando.
—Ezequiel, adelante —invita y me señala la silla que hay frente a su escritorio. Está de pie mirando hacia la ventana—. ¿Cómo está ella?
—Muy bien, salimos un momento, es cuando has llamado —asiente y miro como el humo del puro hace una nube alrededor de él.
—Estás haciendo bien tu trabajo, la he vis