Megan
Siento su enorme cuerpo a mi lado, eso me hace sonreír. Llaman a la puerta y sé que es Dona.
—Mi niña… —me apresuro a cubrir el cuerpo de Ezequiel con la manta y mi cocinera se adentra—. He traído el…
—Buenos días —digo con una leve sonrisa
—Oh… perdón, mi niña yo… ¿ese es Ezequiel? —asiento mordiéndome el labio y una sonrisa aparece en su rostro —. ¿Qué digo?, vieja imprudente, me voy, disculpa…
La puerta se cierra y escucho como sigue disculpándose mientras recorre el pasillo. Miro a E