Hailee.
Al bajar del auto no puedo ignorar mi nerviosismo. Marc me toma de la mano y caminamos dentro de ese enorme edificio que parece un salón para eventos muy lujoso. Un amable hombre abre la puerta dándonos la bienvenida para encontrarme con qué hay bastante gente, muchas mujeres y hombres con vestimenta relajada pero formal, las mujeres usan vestidos a media pierna como yo pero no me detengo demasiado a observar, en cambió solo bajo la mirada de inmediato y la concentro en la enorme mano de