No esperaba una gran celebración.
Y, para ser sincera...
Creo que Rowan tampoco.
Los guerreros improvisaron una mesa enorme en el patio.
Había carne asada.
Pan recién horneado.
Jarras de cerveza.
Y suficiente comida para alimentar a medio ejército.
Rowan observó todo aquello con una expresión solemne.
—Sabía que me querían.
Uno de los soldados soltó una carcajada.
—La comida era para todos.
—No arruines el momento.
Respondió él llevándose una mano al pecho.
—Déjame creer que soy especial al men