POR MAXWELL
Dos semanas han pasado desde que mi ángel se fue, dos semanas en las que la he estado buscando por todas partes, dos semanas lamentandome por haber sido tan imbecil y creer en alguien más que no sea ella.
¿Cómo pude haber dudado del amor que ella sentía por mí?
¿Cómo pude haber sido tan maldita mente desgraciado para tratarla como lo hice?
¿Porqué ¡Dios!?
¿Porqué?
Esa era la maldita pregunta que me hacía a cada minuto, ¿porqué?, ¿porqué había dudado del gran amor que ella sentía