Caído del cielo o del infierno.
Ismael no aceptaba la idea de que su esposa tuviera un enfermero personal. Ella era tan bella que la sola idea lo ponía muy celoso.
(...)
En una mansión a las afueras de la ciudad, un apuesto hombre de maldad desmedida le advertía a Fiorela que se tenía que hacer lo que él decía.
— Vas a acatar mis órdenes aunque no quieras Fiorela, tú familia te ha vendido a mi para pagar su gran deuda conmigo. No tienes escapatoria, si se te ocurre la brillante idea de huir los mataré a todos comenza