Muy, pero muy en contra de su voluntad, el CEO Ivanov no tuvo más remedio que dejarse cargar por los fuertes guardaespaldas, el iba inmóvil mientras tanto, no iba a tocarlos para nada.
Los trillizos veían a su padre ser alzado y llevado por las escaleras. No lo perdían de vista con sus grandes ojos azules.
Isabella iba justo detrás de ellos, la mujer trataba de calmar al enfadado hombre.
— Ves que no es tan malo que te carguen a la habitación, ¿Eh? A veces tienes que dejar que otros t