Violeta, por casi nada le decía que si al apuesto mafioso. Por supuesto que le tentaba irse de una vez con el hombre que amaba.
— Degel Rodríguez, ¡¿Sabes acaso lo ilusionado que está mi padre con esta boda?! Incluso nuestro hijo está emocionado porque será el pajecito.
— Agrh, está bien, esperaré hasta el día de la boda para llevarte a mi villa, meterte a mi cama y hacerte el amor hasta que me pidas parar.
— Deja de estarme amenazando, si sigues no voy a llegar a la iglesia. — La be