Una vez que dió instrucciones, el CEO volvió a la habitación de su esposa, ella estaba mirando por la ventana, parecía estar sumida en sus pensamientos.
— Cariño, ¿Te pasa algo? Puedes decirme lo que sea.
— Yo... Estoy bien, solo quiero salir y tomar aire fresco. Domi, quería preguntarle por como estaban las cosas, pero se detuvo en el último momento. — Vámonos a casa.
El hombre tomó en sus brazos a su mujer para salir con ella. Sus hombres abrieron el elevador y le cedieron el paso.