Las preguntas de la mujer de ojos verdes claro llevaban celos y dolor.
— No necesitas compararte con ella. — La voz del hombre se escuchaba fría como la escarcha.
— No puedo evitarlo, me cambiaste por ella, además... Dijiste que era un matrimonio contractual, pero... Tú la tomas de la mano, acaricias su cabello, eres cercano a ella, ¿Por qué me metiste?
— Yo nunca miento, éramos prometidos contractuales, pero ya no lo somos, nuestro compromiso ahora es real, nos casaremos para formar u