La jóven Alcántara, que la mayor parte del tiempo lucía calmada, serena, y actuaba con propiedad. Está vez no estaba dispuesta a callar de nuevo.
— Es impresionante que después de haberte completado como un patán, tengas la osadía de venir a decirme todo esto.
— Lo sé, sé que te he decepcionado, que yo fallé, pero... ¿Podrías darme la oportunidad de demostrarte que aprendí la lección? Ya entendí que nunca debí rechazarte, cuando comencé a extrañarte, a echar de menos tus detalles, tus ll