Llamando a Doménica a la reunión.
En Europa, nadie se atrevía a hablarle así al líder de los Krays. Charles, era respetado y temido, era conocido por llegar a las últimas consecuencias de lo que fuera siempre y cuando el trabajo fuera bien remunerado.
El mafioso se removió un poco en su lugar. La cara se le calentó, sintió la humillación recorrerle la sangre.
— Sé que es un hombre muy poderoso, señor Montana, que la fortuna que posee no se va acabar aún si fuera inmortal, ¿Pero que hay de malo en ganarse la vida? Soy el