Fernando, el segundo al mando de la Krays. Escuchaba todo desde más atrás, y observaba con detenimiento a los hombres que estaban presentes.
Los Montana, por supuesto que se veían costosos, imponentes, su cuna no se podía ocultar. Se veía que estaban bastante molestos con Charles, y no le gustó nada que le advirtieran que lo destruirían si seguía por el camino que andaba.
— Está bien, llamenla, esperaré por la barra a que ella llegue. Pero les advierto a todos, pelearé con todo lo que soy