El dominante CEO tirano.
A Domenica se le calentó el rostro, se sonrojó al instante que escuchó las osadas palabras del hombre ruso.
Ahí estaba él tan cerca con ese encantador acento, con ese rostro tan atractivo como pocos, y esa mirada azul penetrante y profunda.
— ¡Tú...! No te hagas ilusiones, eso no va a pasar, dijiste que concebiríamos por medio de inseminación, dijiste que no me tocarías, ahora te jodes porque no voy a permitir que me pongas uno solo de tus dedos encima.
Domenica no se daba cuenta de qu