El silencio se apoderó del patio.
Nadie habló.
Nadie se movió.
Solo el viento balanceaba los árboles alrededor de la propiedad.
Helena observaba a su hermana.
Intentando comprender lo que acababa de escuchar.
— ¿Qué caja?
repitió.
Clara desvió la mirada.
Como si ya se arrepintiera de haber mencionado aquello.
— Clara.
La voz salió más firme esta vez.
— ¿Qué caja?
Su hermana respiró profundamente.
Miguel comenzó a moverse en sus brazos.
La pequeña Lívia seguía sujetando su mano.
Observándolo tod