El silencio se apoderó del granero.
Nadie se atrevía a respirar.
Nadie se atrevía a hablar.
Todas las miradas estaban fijas en el sobre.
Pequeño.
Amarillento por el paso del tiempo.
Pero capaz de contener respuestas que Helena había buscado durante toda su vida.
O quizás preguntas aún más peligrosas.
Gabriel observó la caligrafía.
No conocía a Sofia Parker.
Pero estaba seguro de una cosa.
Aquella carta no había sido escrita por casualidad.
— Ábrela.
dijo Helena.
Su voz salió baja.
Tensa.
Gabrie