El silencio dentro del ático se volvió insoportable.
"No le digan la verdad a las hijas de Sofia."
La frase seguía resonando en la mente de Helena.
No podía respirar.
No podía pensar.
No podía quedarse allí.
Antes de que alguien dijera algo, se levantó.
— Helena...
la llamó Gabriel.
Pero ella ya caminaba hacia la terraza.
Pasos rápidos.
Nerviosos.
Casi desesperados.
La puerta de cristal se abrió.
El viento frío de la noche golpeó su rostro.
Pero no fue suficiente.
Nada parecía suficiente.
Detrá