CAPÍTULO SESENTA Y UNO: TRILLIZOS.
Matthew Vaughn.
— ¡Joder, Alice! — gruño, mi reacción es explosiva. Me levanto de golpe de la silla de mi escritorio, sintiendo la sangre caliente subirme al rostro y, al instante, una oleada de vértigo me hace perder el color nuevamente.
— Matthew, amor, ¿estás bien? — pregunta Alice, el pánico tiñendo su voz.
Llego a duras penas hasta mi silla y me dejo caer, desplomándome sobre el asiento, sintiendo todo el peso de la noticia.
— No — articulo, mareado, sint