72| Sacrificio de amor.
Adrián se sentía mareado, como drogado. La noticia que le dio el Ernesto en la casa lo había dejado trastornado, confundido. Hannah, frente a él, dio un paso al frente, lo tomó por la muñeca y luego lo sacó arrastrando de la calle hacia una esquina.
— Te seguí — dijo ella, exhausta y cansada — . No puedo creer que seas tan idiota de abandonarme.
— Yo no te estoy abandonando, Hannah. Te estoy protegiendo de mí, de lo que significo, de lo que represento.
Pero Hannah negó con la cabeza.
— No m