71| La completa verdad.
Adrián corrió a pesar de la noche en vela y el cansancio. Tenía tanta energía que corrió sin parar. No encontró ni siquiera un taxi, ni siquiera lo buscó; necesitaba sudar toda la rabia, el estrés y el miedo.
A mitad del camino se quitó el saco y lo lanzó al suelo, dejándolo allí abandonado. Así, un rato después, casi una hora, llegó a la mansión Velasco. Entró por la puerta de atrás, tratando de no hacer ruido.
No había nadie en el jardín, no había nadie afuera, no había policías, y nadie del