100| El faro.
Adrián comenzó a entrar en pánico. El pulso se le deceleró, el corazón le latía con tanta fuerza en el pecho que los oídos le zumbaban. La presión en su cabeza aumentaba, el pánico se reflejaba en su rostro. Corrió por la casa gritando el nombre de Hannah y el de su hijo, pero ninguno contestó. No estaban, habían desaparecido. Alguien se los había llevado.
Con manos temblorosas, buscó su celular para llamar a Francisco, pedir ayuda al policía. Pero entonces el teléfono de la casa sonó. Las úni