101| Hermanos.
Adrián se sentó en la cama nuevamente, o en el lastre que parecía cama. Alfonso lo miraba fijamente. Cada uno frente al otro, se observaron por un largo minuto. Adrián apoyó los codos en las rodillas y puso la cara en las manos. Luego, respiró profundo.
— ¿Qué estás haciendo aquí? — le preguntó.
Alfonso se recostó en la pared. Tenía la barba crecida y parecía sucio.
— Pues nuestro padre me secuestró también. Al parecer se volvió un poco loco.
El hecho de que Alfonso lo siguiera tratando como