Kael estaba sentado en su lugar en el lujoso avión privado, por su puesto que Astrea estaba a su lado. Realmente, ya no sabía qué hacer para que su lobo encontrara un poco de calma. Estaba muy ansioso, y apenas una línea fina lo separaba de la violencia.
Agradecía que solo eran treinta y dos minutos de vuelo. Ya que no estaba a punto de hacerse responsable por lo que pudiera pasar con la chica que estaba a su lado, y a la cual miraba con mucha sospecha. La vio sacar de su bolso un frasco de pas