58. TODO PARECE POSIBLE
Entro en la habitación de Sebastián, buscando aprovechar este breve momento de calma. Sé que es temporal, pero lo necesito. Lo necesitamos. La genuina preocupación que vi en su rostro es suficiente para mí por ahora.
Mientras él coloca mis maletas en el armario, me ocupo de dejar algunas cosas básicas en el baño. Al mirarme en el espejo, mi atención se detiene en los moretones de mis hombros. No son tan evidentes, así que me sorprende que Sebastián los haya notado con tanta facilidad. Tomo un p