—¡Eres una insolente! ¡Discúlpate ahora! —La señora se incorpora.
No sabe por qué razón ha hecho algo tan horrible.
—Por favor perdóneme! Yo no quise... yo... —tartamudea.
—Esto es inaceptable, pero todos van a saberlo —sentencia con el dedo.
Se echa a correr hacia su habitación y se queda allí en silencio, sopesando lo que acaba de ocurrir.
¡Amelie! Amelie abre la puerta, tenemos que irnos de aquí. —La voz de Nicolae suena desesperada.
De inmediato la muchacha se levanta y abre la puerta, para