Bajo la mirada, ahora soy presa de esos dos océanos profundos que son sus ojos. Detallo la manera en que retira mi ropa, dejándome completamente desnuda. Abre mis piernas con delicadeza y las acaricia con sus labios, bajando hacia mi intimidad casi palpitante en deseo, porque él es quien me enloquece por entero. Comienza a lamer mis pliegues y esa pequeña parte que se vuelve cada vez más rígida y sensible. Entonces sube hacia mi boca para darme a probar de mi sabor mientras se quita la ropa int