Los murmullos se hacen presentes, Amelie escucha todos y cada uno, sin embargo, mantiene la frente en alto observando los hermosos candeleros de oro y las paredes decoradas con preciosas cortinas altas y finas. Sin duda es un palacio hermoso.
—Para los que no conocían a mi prometida... —Besa la mano dulcemente y ella se sonroja avergonzada—. Ahora es Amelie Henderson para ustedes, y muy pronto la señora Dublin.
Los invitados se hincan ante la joven de inmediato, y ella no puede evitar hacer u