—Ya todos están llegando. ¡Te van a encantar tus pretendientes! —Da unas cuantas palmadas, su cabello rojizo se agita.
—El único pretendiente que quiero es a Dean, ¿no lo entiendes? —Me planto frente a ella, de repente sus ojos celestes parecen centellear.
—¿Qué me estás diciendo, muchacha? Sabes que está prohibido mezclarse con otras razas, solo debes casarte con un hombre que no se transforme en ningún tipo de bestia, ni siquiera está permitido que entre bestias se mezclen. ¡Ni licántropos co