40- Verdades a medias.
La lluvia golpeaba suavemente las ventanas de la casa cuando Nas encontró a su padre sentado en el comedor, revisando documentos y fotografías desordenadas sobre la mesa. La luz tenue iluminaba las marcadas líneas de cansancio en su rostro.
Él levantó la vista apenas la escuchó acercarse.
—¿No puedes dormir?
Nas negó con la cabeza y tomó asiento frente a él. Durante unos segundos solo observó los papeles esparcidos: nombres, mapas, fotografías borrosas, informes policiales. Todo giraba alrededo