41-Sospechas.
La madre de Nas se movía por la cocina, de un lado a otro con tranquilidad, sazonando una ensalada mientras hablaba animadamente sobre el teatro y la presentación que habían visto días atrás.
—Aún no puedo creer lo bien que estuvo Rachel —comentó sonriendo—. Aunque debo admitir que extrañé verte ahí arriba. Siempre fuiste mi bailarina favorita.
Nas intentó sonreír mientras permanecía sentada junto a la encimera.
—Hace mucho que no bailo, mamá.
—Mi vida, el talento no desaparece. Lo que