39- Alguien está mintiendo...
Esa semana pasó más rápido que las anteriores.
Cada noche, sin falta, el teléfono vibraba.
Y cada noche, Dominik estaba al otro lado de la línea.
A veces hablaban durante horas.
Otras veces simplemente permanecían en silencio, escuchando la respiración del otro como si eso bastara para sentirse cerca.
Dominik seguía siendo él: serio, reservado, áspero en muchas ocasiones. Pero con Nas dejaba escapar pequeños fragmentos de sí mismo que nadie más conocía.
Le contaba cuánto extrañaba verla c